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Alberto Cortez
Como el primer
día
Te sigo queriendo, como el primer día
con esta alegría con que voy viviendo,
mas que en el relevo, de las cosas idas
en la espectativa de los logros nuevos.
Como el primer día, de un sentir primero
como el alfarero de mis fantasias,
con la algarabía de un tamborilero
y el gemir austero de una letanía,
como el primer día te sigo queriendo.
Te sigo queriendo valga la osadía
con la galantía de mis pobres sueños,
es decir empeños, porque todavía
vive el alma mía de seguir creyendo.
Como el primer día, como el primer beso
y el primer exceso de melancolía,
como la folía del primer intento,
como el argumento, de una profecia
como el primer día, te sigo queriendo.
Te sigo queriendo, si no lo diría
sé que no podría con mis sentimientos,
lo que llevo adentro se convertiría
en una jauria de remordimientos.
Como el primer día, eres el velero,
la estrella, y el viento de mi travesía,
mi filosofía, mi apasionamiento,
mi mejor acento, mi soberanía
como el primer día te sigo queriendo.
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