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Armando Manzanero
Mi mujer

Mujer,
prende esa vela que hay en nuestra habitación,
que igual voy a encenderme con el aroma de tu piel,
también quema ese incienso que acostumbras tu poner,
besando tu cabello voy a enredarme yo con el.
Deja entreabierta la ventana,
que penetre la luz de la mañana,
que una luciérnaga indiscreta
le de luz a nuestro idilio de repente.
Mujer, estamos solos y me muero por poner
tu cuerpo en esta cama, para empezar a enloquecer,
también, rompe el teléfono, también la televisión,
no sea que un imprudente se nos venga a entrometer.
Entra en las sabanas y olvida la razón,
y adentro de ellas dame tu respiración,
mujer, si tu supieras como te amo, mi mujer.
Mujer, estamos solos y me muero por poner
tu cuerpo en esta cama, para empezar a enloquecer,
también, rompe el teléfono, también la televisión,
no sea que un imprudente se nos venga a entrometer.
Entre las sabanas y olvida la razón,
y adentro de ellas dame tu respiración,
mujer, si tu supieras como te amo, mi mujer.
Si tu supieras como te amo, mi mujer.
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